Por: Análisis de Opinión
Por años se ha cocinado a fuego lento una idea que divide a directivos, aficionados y analistas: que la Liga MX se separe de la Federación Mexicana de Futbol. No es un capricho. Es el mismo modelo que ya opera en Inglaterra con la Premier League, en España con LaLiga y en Alemania con la DFL. La pregunta es: ¿le conviene al futbol mexicano romper ese cordón umbilical?
La ventaja más clara: dinero y autonomía
Hoy la Liga MX genera más del 80% de los ingresos del futbol profesional en México, pero las decisiones estratégicas pasan por el filtro de la Femexfut, un organismo que también debe velar por selecciones, amateur, femenil y tercera división. Separarse significaría que los 18 clubes manejen directamente los derechos de TV, patrocinios y calendario. La Premier League lo demostró: al negociar como bloque empresarial, multiplicó su valor comercial por 15 en 30 años. Una Liga MX autónoma podría profesionalizar su producto, imponer topes salariales reales, vender mejor al extranjero y dejar de subsidiar estructuras que no le dan retorno. El club que produce, decide. Suena justo.
Segunda ventaja: agilidad para competir
La Femexfut es lenta. Cambiar el formato de competencia, eliminar el repechaje, abrir la multipropiedad o regresar el ascenso toma años de grilla política. Una liga independiente podría ajustar su producto cada temporada según el mercado. ¿Menos extranjeros? Se vota. ¿Leagues Cup todo el año? Se negocia.
El futbol hoy es entretenimiento global y compite contra la NFL, la Kings League y Netflix. La burocracia federativa es un ancla cuando necesitas virar rápido.
Pero el divorcio tiene desventajas que duelen
- La Selección Mexicana se queda huérfana.
Hoy la Liga MX está obligada a ceder jugadores, parar en Fecha FIFA y alinear su calendario al Tri. Sin Femexfut de por medio.
En Inglaterra ya pasa: los técnicos se quejan de que la Premier exprime a los jugadores y Southgate llora por fechas.
Si la Liga MX se manda sola, el Tri podría terminar negociando como invitado en su propia casa. - Se rompe la pirámide.
La Femexfut usa dinero de la Liga MX para sostener Liga de Expansión, Liga Premier, Femenil y futbol base. El riesgo es acabar con una liga rica de 18 equipos y un desierto abajo. Sin ascenso real ni formación, matas a la próxima generación de seleccionados.
España evitó esto porque LaLiga y la RFEF firmaron convenios económicos obligatorios. - El aficionado paga los platos rotos.
Una Liga MX autónoma buscará maximizar ingresos. Eso significa más partidos en http://EE.UU., horarios para TV gringa, Leagues Cup expandida y abonos más caros.
El futbol-espectáculo gana, el futbol-identidad pierde.
El divorcio puede convertir a la liga en un producto de exportación.
El punto medio que nadie quiere ver
El problema no es la Femexfut como concepto. Es la Femexfut como oficina de los mismos dueños que controlan la Liga MX. El verdadero conflicto de interés es que Grupo Pachuca, Grupo Orlegi, Azteca y Televisa están en los dos lados de la mesa. Separar jurídicamente no sirve si los apellidos siguen siendo los mismos.
La solución no es divorcio, es gobierno corporativo real: que la Liga tenga autonomía comercial, pero con candados legales para aportar % fijo a selecciones y desarrollo.
Que la Federación regule, pero no opere. Como en Alemania: la DFL maneja el negocio, la DFB cuida el futbol.
Conclusión
Antes de firmar, lean las letras chiquitas
Separar la Liga MX de la Femexfut suena moderno y rentable. Y lo es, si se hace para competir mejor. Pero si se hace solo para que 18 dueños ganen más sin obligaciones con el resto del ecosistema, entonces no es evolución: es amputación.
El futbol mexicano no necesita otro pacto de caballeros.
Esta columna es un texto de opinión original, basado en análisis del contexto actual del futbol mexicano y en modelos internacionales como la Premier League y LaLiga. No cite fuentes línea por línea porque es un artículo de opinión.






